La temporada de verano es una de las más estupendas del año para divertirse en familia, sobre todo con los niños que tienen vacaciones escolares. Mientras algunos optan por enviar a sus hijos a campamentos de verano, otros padres prefieren disfrutar el verano junto a estos, ya que ese es el tiempo perfecto para disfrutar más de ellos.

Hay que aprovechar el verano al máximo con los niños y para eso hay muchas alternativas, siendo la playa una de las preferidas. El mar es uno de los principales atractivos de los niños, por supuesto que hay que hacerlo con mucha precaución, escogiendo playas aptas que cuenten con salvavidas y atención médica inmediata.

 

Aprovecha el verano para prestar atención a la salud de tu hijo

Pero no todo es diversión, también hay que aprovechar el verano para atender la salud de nuestros hijos, ya que antes de realizar cualquier actividad con estos, hay que acudir al dentista para realizar la revisión anual correspondiente.

¿Por qué en verano y no en cualquier momento del resto del año? Porque normalmente entre el colegio, las actividades que realizan después de salir del colegio, los deberes, etc., no tenemos tiempo para llevar a nuestros hijos a un dentista especializado, sino que seguimos yendo al pediatra para que le eche un vistazo y le mande algo.

No es lo mismo llevar a los niños a un dentista que a un pediatra, ya que el dentista para niños está preparado para atender la salud bucal de los chicos en constante crecimiento.

Y es que un dentista para niños está preparado para acompañar a estos en el proceso del cambio de los dientes “de leche” a los permanentes, vigilando que estos últimos salgan correctamente sin desalinearse, pero en caso de que salgan en posiciones incorrectas, este realizará el diagnóstico apropiado para remitir al paciente a un ortodoncista infantil.

Tienes que saber que cuando el niño aún se encuentra en la etapa infantil, hay que tener mucho cuidado con los dientes, ya que es muy frecuente los casos de caries, así que el dentista podrá tomar la mejor medida para prevenirlas.

 

Otro de los aspectos que hay que cuidar en los niños es la piel

Estar al aire libre y exponerse al sol genera una sensación de bienestar, estimula el sistema inmune  y promueve la producción de vitamina D, esencial para el desarrollo y el metabolismo de los huesos y los dientes y de la cual, las pruebas más recientes también demuestran importantes efectos positivos en la eficiencia del sistema inmune.

Pero la exposición excesiva  sin protección puede causar daño a la piel, hasta el desarrollo de tumores. Nutratopic los protege del sol, nutre la piel y alivia los síntomas de la dermatitis atópica, sobre todo si estos aún son bebés.

Es bueno recordar que la intensidad de la radiación solar aumenta  en ciertos momentos del día (entre las 11:00 y las 16:00 se concentra el 95% de la irradiación diaria); con la estación (en verano, en nuestro hemisferio), con la altitud (+ 4% cada 300 metros de altitud),  con la latitud (aumenta a medida que se acerca al ecuador) y cerca de las superficies reflectantes (nieve + 80%, arena + 20% y agua + 5%).

Con un niño demasiado inquieto no debemos nunca perderle de vista

Pero no solo hay que tener cuidado con la piel, ya que en verano son muy comunes las lesiones y las caídas, ya que los niños de por sí son muy inquietos y durante las vacaciones suelen estar corriendo, saltando, practicando algún deporte y pueden terminar haciéndose daño.

En estos casos hay que buscar los servicios de un osteópata en Granada, quién es el especialista en la recuperación locomotora tras lesiones músculo-esqueléticas y patologías orgánicas.

Y también hay que tener a mano un fisioterapeuta para lograr una máxima y total recuperación de las funciones musculares y esqueléticas, ya que en verano hay muchas actividades que pueden terminar en lesiones, así que un centro de fisioterapia en Málaga puede ayudarnos ante cualquier problema.

Este verano hay que aprovecharlo al máximo en familia, muy en especial los niños que tanto se lo merecen, así que deja que se diviertan a lo grande, eso sí, sin quitarles nunca el ojo de encima, que los conocemos.